En 1791 moría el genial compositor austriaco Mozart. Ese mismo año tuvo lugar el nacimiento de otra gran figura de la historia (de la ciencia en este caso, pero que trasciende el ámbito puramente científico porque sus investigaciones han jugado un decisivo papel en el desarrollo de la tecnología y obviamente en nuestras vidas):
Michael Faraday descendía de una familia de Yorkshire, pero su padre, James Faraday, el herrador, se había trasladado al condado de Surrey, cerca de Londres, antes del nacimiento de Michael. Éste nació el 22 de septiembre de 1791, en un lugar denominado Newington Butts; "Butts" se refiere a las tierras utilizadas para realizar prácticas de tiro, y Newington Butts estaba originalmente reservada a la práctica del tiro con arco y flecha. Si bien en esos días era una aldea, el lugar se considera hoy poco distante de la estación de Waterloo, a la que debemos tener por casi el corazón mismo de Londres. Este traslado de James Faraday y su familia, de Yorkshire a la zona londinense, fueron, es de presumir, consecuencia de la revolución industrial, que en Gran Bretaña se extendió aproximadamente desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del XIX y dio como resultado considerables desplazamientos de la población rural hacia las grandes ciudades, donde entonces abundaba el trabajo. Otros países tuvieron, por supuesto, sus revoluciones industriales, pero fueron posteriores a la británica; la principal transformación de los EE.UU. hacia la industrialización tuvo lugar a partir de la segunda mitad del siglo XIX, mientras del Canadá podría decirse que la revolución industrial se halla realmente en pleno desarrollo en nuestros días.
En términos económicos, la familia de Faraday debe haber sido muy modesta; el doctor Bence Jones, biógrafo de Faraday, dice que en 1801, cuando los alimentos eran muy costosos, Michael -entonces de nueve años- tenía como ración de pan sólo un trozo a la semana.
Faraday uno de los grandes físicos del siglo XIX, considerado como un eminente experimentador y, sobre todo, como el principal investigador del electromagnetismo, Sin el desarrollo del electromagnetismo y de sus aplicaciones técnicas nos alumbraríamos con velas o lámparas de kerosene, las fábricas usarían la energía de los molinos de agua o de viento y, prácticamente, casi ninguna de las industrias actuales - electroquímica, automovilística, electrónica, etc. -existiría hoy día. La electricidad se conocía en una u otra forma desde hacía siglos, y los hombres habían aprendido a almacenar cantidades relativamente pequeñas de electricidad en lo que se conocía con el nombre de botellas de Leyden, o sea lo que hoy denominamos condensadores o capacitores eléctricos, es decir, dos trozos de metal o de lámina metálica próximos entre sí, pero separados por un material aislante.
En 1809, la familia de Faraday se trasladó a vivir a Londres y un año después murió su padre, por lo que la estrechez económica de la familia aumentó y la madre tuvo que tomar pensionistas. Unos años más tarde, cuando Faraday se colocó en la Royal Institution, se hizo cargo de su madre hasta que ésta murió en 1838. Faraday, como consecuencia de sus lecturas, se fue interesando cada vez más por la ciencia y ya no se contentó con leer los libros de divulgación que trataban de ella sino que, ahorrando de su escaso jornal unos cuantos peniques semanales, empezó a comprar sencillos aparatos de química y el material necesario para construirse una máquina electrostática; además, asistió a un curso nocturno de lo que entonces se llamaba "filosofía natural" - equivalente hoy día a tomas de ciencia general -, que, por cierto, se la costeó su hermano mayor que era herrero como su padre.
El año de 1812 fue crucial en la vida de Faraday. Este año asistió a un ciclo de conferencias nocturnas dadas en la Royal Institution por el eminente químico, entonces presidente de dicho centro, Humphry DAVY (1778-1829), que gozaba, no sólo en Inglaterra sino en Europa, de merecida fama por su invención de la lámpara de seguridad para los mineros del carbón -lo que evita muchas muertes por explosión del gas grisú- y por el descubrimiento de varios elementos químicos -los metales alcalinos potasio y sodio, así como los alcalinotérreos bario, estroncio, calcio y magnesio; todos ellos en sólo dos años- por vía electrolítica con la pila de Volta. La Royal Institution era un organismo que se sostenía con los ingresos recaudados por la asistencia a los cursos impartidos, y cuyos fines eran la investigación científica y divulgar la ciencia entre los obreros y los artesanos, aunque, a decir verdad, posteriormente la asistencia mayoritaria correspondería a la gente ilustrada. Fue fundada en 1799 por el físico y aventurero norteamericano Benjamín Thompson, más conocido como RUMFORD (1735-1814), al que se debe el abandono de la "teoría del calórico" aceptada hasta entonces por los científicos, que consideraba como causa del calor a una sustancia que llamaron calórico. Faraday redactó unos apuntes de las conferencias dadas por Davy y se los envió a J. Banks, presidente de la Royal Society - entonces, junto con la Academia de Ciencias de París, la institución científica de mayor reputación en Europa -, el cual no se dignó contestarle. En vista de ello, se atrevió a remitírselos al propio Davy, pero esta vez con comentarios y muy buenas ilustraciones de los experimentos realizados durante las conferencias, todo ello magníficamente encuadernado en un tomo de cerca de cuatrocientas páginas manuscritas; al volumen le adjuntó una carta en la que le solicitaba un empleo, por humilde que fuera, en el laboratorio de la Royal Institution, pues "quiero escapar del comercio, que considero inmoral y egoísta, y desearía servir a la ciencia". Por entonces quedó vacante una plaza de mozo de laboratorio y Davy tomó la importante decisión de contratar a Faraday (de aquí nace el dicho: "El mayor descubrimiento de Davy fue Faraday") como lava-frascos y amanuense, pues Davy tenía bastante mala letra y además se acababa de lastimar un ojo durante sus experiencias químicas; no sin antes advertirle que pensara bien antes de dejar su oficio de encuadernador, ya que "la ciencia es una amante desapacible".
Unos meses después, ya en 1813, Davy lo toma como ayudante de laboratorio, encargándole pequeños trabajos de iniciación a la investigación, con un sueldo de 25 chelines semanales - unas cincuenta libras al año, menos de lo que percibía como encuadernador -, y con derecho a comida y a dos habitaciones en el mismo edificio de la Royal Institution. Así empezó la fulgurante e importante carrera de Faraday como investigador; primero, como químico - cuyos trabajos en este campo, exclusivamente, le hubieran reportado una gran fama -, y, después, como genio de la electricidad. Tenía entonces veintiún años y ya no dejó de investigar y de enseñar durante el resto de su vida en la citada institución, dando en ella su última conferencia para jóvenes cuando tenía sesenta y nueve años, y renunciando un año más tarde a la cátedra de Química - que ocupaba desde 1827 por cese de Davy por motivos de salud -, después de haber sido director del laboratorio. Si a todo ello se une, como luego veremos, la envergadura de los trabajos de investigación que llevó a cabo, el asesoramiento técnico a empresas y el que, de 1829 a 1842, fuera profesor de la Academia militar de Woolwich, al este de Londres, se puede tener una idea de la enorme capacidad de trabajo de Faraday.
La Royal Institution había adquirido en la época de Faraday, es decir, en la primera mitad del siglo XIX, y principalmente gracias a él, el papel más importante, como centro científico de toda Inglaterra, pues la institución rival, la Royal Society, tan famosa con Newton, había empezado a decaer.
En 1820 hizo el primer descubrimiento importante en química, el de dos cloruros de hidrocarburos. El mismo año empieza sus investigaciones, que continuará durante unos años más, sobre aceros especiales inoxidables, en los que al hierro acompañaban otros metales, entre ellos uno que llevaba platino, llegando a fabricar un acero que contenía nada menos que un 50 % de platino, con el que, posteriormente, hizo navajas que regalaba a sus amigos; ¡demasiado caras para el uso cotidiano! En 1823 logra la licuación del cloro, por compresión y baja temperatura, hecho importante por el que es propuesto como miembro de la Royal Society, aunque no fue nombrado debido a la oposición del propio Davy, que entonces era su presidente; la razón de ello se debe a que éste, que había intervenido algo en el descubrimiento, reclamó para sí todo el mérito; estos celos, por otra parte no demasiado raros, del maestro hacia el discípulo que lo emula, enfriaron las relaciones de Faraday con Davy.
El año de 1821 es importante para Faraday por dos razones: una, porque empieza su incansable labor investigadora como físico, que tantos éxitos le proporcionaría; la otra es más íntima: es el año en que contrae matrimonio. La escogida como esposa es una mujer siete años más joven que él, Sarah Barnard, hija de un joyero de Londres perteneciente a la clase media alta, con la que fue muy feliz durante toda su vida, aunque no llegaron a tener hijos. El matrimonio escogió como residencia las mismas habitaciones que Faraday ocupaba de soltero en la Royal Institution, y allí vivieron durante casi cuarenta años. En Sarah encontró Faraday una mujer ilustrada, comprensiva y enamorada, que hacía, como en cierta ocasión dijo ella, de "almohada de su mente".
Los primeros experimentos eléctricos efectuados por Faraday le llevan a lograr la rotación de un conductor, por el que pasa una corriente, alrededor de un imán, y, recíprocamente, la rotación de un imán alrededor de un conductor fijo; nace así el motor eléctrico, aunque es un modelo experimental y, por lo tanto, muy elemental; unos meses después Ampére, al que Faraday remitió un ejemplar del suyo, construye otro mecanismo parecido. El siguiente paso es más importante. En la mente de Faraday, tan activa o imaginativa siempre, surge la alternativa inversa a la producción de magnetismo por una corriente eléctrica:
¿Se podría producir una corriente eléctrica a partir del magnetismo, es decir, de un imán?.
La respuesta a esta pregunta, estimulado entonces por otras investigaciones ópticas y químicas, tardó Faraday diez años en contestarla, después de innumerables pruebas con un enfoque equivocado (situaba un imán o una corriente - recuérdese que ésta equivale a aquél, debido al campo magnético que origina - en distintas posiciones con respecto a un conductor, pero siempre en forma "estática"). Se dice que durante este tiempo, Faraday llevaba constantemente un imán de barra y una bobina de alambre en el bolsillo del chaleco. Por fin., en el año 1831 - el "annus mirabilis" de Faraday - logra el transcendental descubrimiento de la inducción electromagnética o producción, en un conductor, de una corriente eléctrica por medio de un campo magnético variable engendrado por un imán móvil o una corriente eléctrica en movimiento relativo respecto a un imán o de intensidad variable. (A este fenómeno también se le llama "inducción eléctrica" pero esta denominación se presta a confusión con el de "inducción electrostática", o producción de cargas eléctricas estáticas en un cuerpo aislante por acercamiento de otro que está cargado).
Fue el 29 de agosto del citado año, según hace constar Faraday en su "Diario", cuando realizó el experimento que le llevó a su gran descubrimiento: arrolló unos 22 m de hilo de cobre alrededor de un anillo de hierro, algo separado de otro arrollamiento análogo de 18 m, ambos aislados, y conectó los extremos de uno de ellos a una batería formada por diez pares de placas y los del otro a un galvanómetro. Posteriormente repitió el experimento con dos bobinas de 62 m largo cada una alrededor de un cilindro de madera y con una batería de cien pares de placas. Pues bien, no observó ninguna corriente en el segundo arrollamiento mientras pasaba corriente por el primero, lo que le desalentó. Repitió varias veces la experiencia y, ¡por fin!, logró éxito: cuando se cerraba o no abría el primer circuito, el galvanómetro indicaba una débil y pasajera corriente en el segundo, de sentidos contrarios al empezar y al terminar la corriente que circulaba por el primer arrollamiento. Entraba así en los campos de la física y de la tecnología el fundamental concepto de la inducción electromagnética. Cuando poco después, Faraday comunicó a la Royal Society los resultados de estos experimentos, el revuelo que se armó en los ámbitos científicos europeos fue enorme y la fama de químico que tenía, ya bastante grande, fue superada por la de físico de la electricidad. A propósito de las débiles corrientes que obtenía al principio, se cuenta una anécdota (probablemente apócrifa) según la cual, al repetir sus experimentos en una de sus conferencias en la Royal Institution, un político le preguntó a Faraday para qué serviría una corriente eléctrica tan débil y poco duradera si con una simple pila de Volta se obtiene una corriente estable mucho más intensa; el gran investigador le contestó: "señor, es probable que dentro de veinte años perciba usted impuestos sobre esta electricidad".
Faraday hizo también por la misma época otros descubrimientos importantes. Sustituyó la corriente eléctrica del primer circuito ("inductor") por un imán en movimiento., originándose en el segundo circuito ("inducido") una corriente eléctrica: inventó así la magneto -actualmente la llevan las bicicletas para iluminar el faro -. Había logrado de este modo convertir la energía mecánica del movimiento del imán en energía eléctrica, lo que mucho más tarde se logró por medio de un salto de agua en una presa (central hidroeléctrica) o por intermedio de la energía térmica de la hulla o del fuel-oil, que produce vapor de agua que mueve una turbina (central termoeléctrica). Dos meses después coloca un disco de cobre (disco de Faraday) entre los polos de un imán y lo hace girar; llevando un cable al eje del disco y otro a su borde obtiene una corriente; este aparato es una tosca dinamo, es decir, un generador eléctrico de, corriente continua.
Todos los experimentos y resultados de sus investigaciones electromagnéticas, a las que dedicó un cuarto de siglo, junto con otros trabajos sobre electricidad, los publicó Faraday en su principal y fundamental obra "Experimental Researches in Electricity" ("Investigaciones experimentales en Electricidad"), que aparecieron sucesivamente en tres volúmenes durante los años 1839, 1844 y 1855.

Su última conferencia ante la Royal Institution fue el 20 de junio de 1862, cuando tenía setenta años. Cuatro años antes, en 1858 se le proporcionó una de las Casas de Gracia y Favor, de la reina Victoria. Ahí murió nueve años más tarde, el 25 de agosto de 1867.

Sus cenizas se encuentran en una modesta tumba en el cementerio de Highgate.

El filósofo debe ser un hombre dispuesto a escuchar todas las sugerencias, pero determinado a juzgar por sí mismo. No debe dejarse influir por las apariencias; no debe de tener hipótesis favorita alguna; no pertenecer a escuela alguna; en doctrina, no poseer maestro alguno. No debe aceptar criterios de autoridad, sino de realidad. La verdad debe ser su objetivo primario. Si a estas cualidades se agrega la laboriosidad, puede en verdad aspirar a hablar dentro del templo de la naturaleza. MICHAEL FARADAY.

1821 - Motor eléctrico rudimentario de Faraday
Michael Faraday, científico inglés, ideó un ingenio en el cual un alambre con corriente giraba alrededor de un imán; transformaba pues la electricidad en movimiento mecánico.

1831 - Dinamo de Faraday
En este año, el científico inglés Michael Faraday llevo a cabo experimentos que demostraron que un imán en movimiento inducía una corriente en un alambre.
Había demostrado que se podía producir electricidad sin sustancias químicas.
Anteriormente a esta fecha, la única fuente de donde se podía obtener energía eléctrica era de una pila.
Los principios esbozados por Faraday, llevaron a la invención de la dinamo.

1831 - Transformador de Faraday
Siguiendo en sus experimentos con electricidad, Michael Faraday enrolló dos bobinas de alambre en un anillo de hierro. Cuando conectaba una bobina a una pila, pasaba una corriente por la otra (no conectada).
Al desconectarla, se generaba otro impulso en la segunda bobina.
Había inventado el transformador.